LA TERAPIA DE CONTENCIÓN
El siguiente texto,
actualizado, se basa en extractos de diversos trabajos presentados
y publicados por el Prof. Carlos G. Wernicke sobre el tema.
Resumen
La Terapia
de Contención fue introducida en 1987 por Carlos
G. Wernicke a partir de su experiencia en el tratamiento
de niños con disfunciones encefálicas y retardos
mentales, su estudio de las necesidades primordiales del
ser humano y su preocupación por los autismos y las
psicosis tempranas en general.
Se fundamenta
en el paradigma holístico con base psicodinámica,
según un enfoque sistémico-dinámico-transdimensional.
Son sus indicaciones
las patologías severas del vínculo humano,
como los autismos y las psicosis tempranas en general, la
patología emocional acompañante de los retardos
mentales y trastornos de conducta y/o aprendizaje graves
provocados o agravados por vínculos patológicos.
Opera simultáneamente
mediante 5 abordajes:
• Tratamiento
de los cuadros de base
• Orientación
psicoeducativa a los padres
• Abrazo de contención
•Tratamientos (re)habilitatorios
• Medicaciones y dietas.
Luego de
un estudio diagnóstico minucioso se elabora un programa
de acción individualizado que tiene en cuenta todas
las áreas y los conocimientos de que se dispone.
Abrevia una
psicoterapia en curso y la precede, o bien la hace superflua
cuando ésta no era la indicación terapéutica
adecuada.
En cuanto
a los resultados -que comienzan a obtenerse en días
o semanas-, incluso en niños autistas se logran mejorar
el contacto visual y corporal, la búsqueda y la aceptación
de los padres, la imitación, los temores, la hipersensibilidad,
el interés, el juego, la comunicación, el
lenguaje, la conducta. Se reducen las estereotipias y la
agresividad.
Son predictores
de éxito: La buena selección del caso; una
mayor edad madurativa; una menor brecha cronológico
/ madurativa, la presencia de habla (en niños de
más de 5 años de edad); y la colaboración
de ambos padres.
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Los trastornos
generalizados del desarrollo (TGD) (DSM-IV-TR) constituyen síndromes
en los que el desarrollo no está bloqueado sólo
parcialmente. La interrupción del desarrollo abarca en
cambio todos los aspectos del sujeto. Poco a poco, esta formulación
va desplazando al nombre anterior que se daba a estos cuadros,
el de psicosis tempranas, en la medida en que se va comprendiendo
que lo que tienen de psicótico es apenas una parte del
trastorno. Sólo por comodidad, entonces, hablaremos de
psicosis tempranas como sinónimo de los TGD.
En 1991 Wernicke
publicó por primera vez la definición a emplear
como fundamento de esta conceptualización, basada en postulaciones
del psiquiatra de niños alemán R. Lempp y del psiquiatra
de adultos suizo L. Ciompi.
Actualizada en
los términos, es la siguiente:
En todo TGD hay siempre
• Una capacidad de canal anormalmente pequeña, que
conduce a
• Una discapacidad en la elaboración de la información,
la que a su vez conduce a
• Un trastorno -por lo general parcial- de la relación
con la realidad vivida en conjunto, el cual que a su vez conduce
a
• Una dificultad en el pasaje entre la realidad vivida en
conjunto y la realidad individualmente significativa.
La menor cantidad
de estímulos / satisfactores / información implica
una elaboración deficitaria de ésta, ya que su elaboración
deberá basarse en los pocos datos de la realidad externa,
supliéndolos con interpretaciones anómalas de tal
realidad. A lo largo del tiempo, esta mala elaboración
se multiplica geométricamente, con lo que la comprensión
de la realidad ambiental se torna muy difícil.
La realidad vivida
por todos (conjunta) es aprehendida por el sujeto sano a lo largo
de sus primeros años. Por fin, el sujeto se instala en
la realidad conjunta con toda su capacidad de simbolización
y haciendo uso creativo del lenguaje. De ningún modo abandona
por eso su realidad individualmente significativa, como son los
juegos, los sueños y las fantasías, así como
manifestaciones aceptadas con límites por la sociedad,
como las creaciones artísticas; no obstante, aprende que
la realidad individualmente significativa sólo es significativa
para sí mismo.
Cada TGD presenta
sintomatologías clínicas cognitivas, emocionales
y sociales que se corresponden con un momento dado de interrupción
del desarrollo. A partir de esa interrupción, la evolución
natural puede llevar al retroceso en el camino del desarrollo
o incluso al desarrollo anómalo, por vías anormales.
Se explica de este modo que una patología encefálica
severa de base (por ejemplo, una discapacidad mental) pueda ser
causa de psicosis temprana y que a su vez la psicosis temprana
desemboque naturalmente -de no mediar intervención terapéutica-
en un retardo mental.
Si bien la dinámica
psicológica depende del caso individual y debe evaluarse
con sumo detalle en cada familia, es posible extraer aspectos
comunes que intenten explicar la permanencia del niño en
una etapa madurativamente inferior de falta de integración
de la personalidad (esto es, una fase de falta de integración
de todos sus sistemas funcionales en uno único, global)
en relación con su edad cronológica, o aún
su retroceso a etapas anteriores.
La evitación
crónica por parte de un sujeto fuertemente atemorizado
por la deficitaria y/o anómala captación y comprensión
de la realidad externa anula los aprendizajes por aproximación
y exploración, que sólo tendrán lugar en
caso de seguridad extrema.
Por lo general,
el medio intenta por su parte aumentar los aprendizajes a través
de la enseñanza / el entrenamiento, lo que en el mejor
de los casos incrementa los rendimientos instrumentales pero no
cura, ya que más profundamente se ha instalado, ante la
situación de vida, un sentimiento básico: el pánico.
En 1987, Wernicke
comenzó a practicar una serie de abordajes simultáneos
en el tratamiento de familias con niños con TGD bajo el
nombre de Terapia de Contención.
Estos abordajes simultáneos son:
1.Tratamiento del cuadro causal (disistematización,
disfunción, retardo mental, lesión)
2. Orientación psicoeducativa a los padres
3. Abrazo de contención
4. Tratamientos habilitatorios / rehabilitatorios (tratamientos
instrumentales: psicopedagogía, fonoaudiología
/ logopedia, terapia ocupacional, etc.).
5. De ser necesario, intervenciones químicas.
Con seguimiento consecutivo.
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Como resultado de la dicotomía mente-cuerpo en la que los
profesionales fuimos formados y según la cual se sigue
intentando auxiliar al paciente, se efectúan estudios diagnósticos
incluso cruentos sin salida terapéutica ninguna o se aplican
tratamientos destinados a un determinado fragmento del niño:
su biología o sus emociones o sus cogniciones, por ejemplo.
Se trata de una fragmentación que el profesional instala
en su conciencia porque ha sido formado en el diagnóstico
y el tratamiento de esos fragmentos, y no en el de niños
en cuanto personas globales.
En un TGD, este
proceder es absurdamente iatrogénico, eleva aún
más la ansiedad y produce aún más pánico.
La orientación
psicoeducativa a los padres es un punto central, y debe efectuarse
siempre. Los padres pueden y deben participar activamente en el
tratamiento de su hijo.
También
mediante la técnica denominada abrazo de contención,
sólo un componente de la Terapia de Contención,
los padres psicoeducativamente orientados participan activamente
en el tratamiento de su hijo. Es ésta la mejor garantía
de éxito.
Los resultados
de la combinación de ambos pilares de la Terapia de Contención,
a saber la orientación psicoeducativa de los padres y el
abrazo de contención, se observan en corto tiempo. En pocos
días o semanas se ven mejorías objetivables.
Sólo cuando
se ha (re)equilibrado el sistema familiar y el niño posee
satisfacción suficiente de sus necesidades primordiales
por parte de los padres, sus satisfactores naturales, debe agregarse
el tratamiento habilitatorio / rehabilitatorio de los sistemas
funcionales por parte de los profesionales que la situación
requiera, los cuales habían quedado demorados como consecuencia
de la interrupción generalizada del desarrollo.
En algunas ocasiones
es útil reducir la gran ansiedad mediante psicofármacos
específicos, ayudando a cortar círculos viciosos
interaccionales y mejorar la convivencia. Sin embargo, dichos
fármacos jamás deben constituir el único
tratamiento, así como tampoco un primer tratamiento “para
ver qué sucede”. En el caso individual se decidirán
además dietas, aportes vitamínicos u otros abordajes
medicamentosos.
Se considera que
los resultados serían notablemente mejores cuanto menor
fuese la edad cronológica del niño, dada la menor
brecha cronológico - madurativa.
Ser terapeuta de
contención requiere una concepción acorde del fenómeno
patológico y conocimientos técnicos especializados.
La experiencia usual en terapias de niños y adultos con
dificultades menos severas no basta. La formación del profesional
según un paradigma globalizador se considera esencial.
El abrazo de contención
Esta técnica,
denominada originalmente holding time, fue introducida y aplicada
como tal por la psiquiatra de niños Martha Welch, de EE.UU.
Se difundió en Europa gracias a la actividad del Premio
Nobel inglés N. Tinbergen y, a partir de él en Alemania,
de la psicóloga checa J. Prekop.
La traducción
al español del libro de N. y E. Tinbergen (Niños
autistas, Alianza, Madrid 1985) lo presenta como “abrazo
forzado” y Wernicke, en sus primeros escritos en español,
como “holding” (por ejemplo Una nueva técnica:
el Holding, el punto más discutido en Terapia de Contención,
en Tiempo de Integración año IV nº 19, Buenos
Aires 1990) y enseguida como “abrazo de contención”
(La Terapia de Contención en autismos y psicosis tempranas,
en Cuadernos de Psicomotricidad y Educación Especial año
I nº 2:32-45, Buenos Aires 1991).
El abrazo de contención
es lo que su nombre indica: Contiene al niño dentro de
límites aseguradores, dentro de los cuales él podrá
expresar cuanto tenga para expresar, positivo y negativo, aún
en relación con quien lo abrace.
Contención
significa también -y principalmente- consuelo y ternura.
La intención
de la persona abrazante será reducir el pánico,
dar pertenencia (un marco, un contexto), aportar vivencialmente
estímulos (información) emocionales y corporales,
habilitar, apoyar y estimular la expresión de sentimientos,
acompañar, permitir la exploración...
Por eso, la actitud
de la persona que abraza debe ser en todo momento (re)confortadora,
tranquilizadora, consoladora, organizadora de los límites
que el niño no puede darse por sí mismo.
Es dentro de esos
estrechos límites corporales y emocionales que el niño
puede (re)comenzar lentamente su (re)organización personal.
Así, el
abrazo de contención es una inundación de seguridad.
Se trata de un
proceso primal, un profundo satisfactor real de necesidades primordiales
en el nivel de desarrollo que el niño presenta, destinado
a interrumpir el conflicto entre éstas.
El niño
ya no debe retraerse para encontrar seguridad en sí mismo,
ni regresar a la fusión indiscriminada para tranquilizarse.
Abordajes emparentados
con esta técnica son la realización simbólica
de M. Sechehaye, el bonding de D. Casriel, el proceso Z de R.
Zaslow, el psicoanálisis directo de J. Rosen, etc.
Debería
constituir una técnica conocida entre las utilizadas en
Atención Temprana.
El abrazo de contención,
como expresión de consuelo, confortación, satisfacción
profunda y ternura, sólo tiene sentido en el marco de una
Terapia de Contención global, que tenga en cuenta el sistema
familiar, la dinámica familiar y la dinámica psicológica
individual del niño, y en el convencimiento de que en tanto
es necesaria la consideración de todas las diversas dimensiones
del ser humano (física, biológica, emocional, cognitiva,
espiritual) el ser humano es en verdad transdimensional, accionando
sobre el mundo y reaccionando a éste con todas sus dimensiones
a un tiempo.
Cuando se ha realizado
un detallado trabajo diagnóstico, se ha establecido un
proyecto terapéutico y se ha comenzado con la orientación
psicoeducativa a los padres puede dar comienzo el acercamiento
corporal de la madre y el padre como reequilibradores de la vida
de su hijo.
Dado que el abrazo
de contención es un abordaje técnico, y no un simple
abrazo afectuoso, es necesario introducirlo bajo supervisión
profesional. Sólo más tarde puede realizarse en
el hogar.
Todos los días,
la persona en rol maternante mantiene abrazado al niño
a través de una secuencia que puede resolverse en minutos
o que a veces dura horas, en que siempre se observan tres momentos:
la confrontación (cuando la madre toma al niño en
brazos, en estrecho contacto corporal, frente a frente); el rechazo
aparente (del niño hacia la persona que lo abraza, sobre
todo al principio de la Terapia de Contención) y la reconciliación
(cuando ambos se disfrutan corporalmente y el niño ya no
intenta separarse, muchas veces prácticamente desde el
inicio de los abrazos).
Fuentes:
Todas las que se
indican en el punto 3, a continuación.
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